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Preámbulo

El Diccionario que tienes ante ti, querido lector, es fruto de un minucioso y larguísimo trabajo que afortunadamente ve la luz tras muchos años de investigación infatigable.


Esta obra viene a satisfacer el interés por conocer en su conjunto el léxico dialectal riojano. Recordemos que La Rioja es una de las pocas regiones que no cuenta con diccionario propio. La creación del primer vocabulario de términos riojanos realizado con el rigor filológico que un trabajo de esta naturaleza requiere es el fruto de largo tiempo de intenso estudio, recogida de material, cotejo de fuentes y reflexión lexicográfica. He aceptado, pues, la invitación ofrecida por el riojano Goicoechea quien en su breve Vocabulario Riojano animaba a que su recopilación léxica pudiera servir como modesta contribución a la ingente tarea de establecer el diccionario general de nuestra lengua.


En la  elaboración del presente Diccionario ofrezco, por un lado, la recopilación de toda la bibliografía de léxico riojano y, por otro, aporto nuevos datos recogidos en el trabajo de campo realizado durante varios años. De esta forma, completo y actualizo lo publicado hasta el momento. La labor fundamental se ha centrado, por tanto, en seleccionar, refundir, retocar, aumentar, actualizar y, humildemente, mejorar, los materiales de lexicografía riojana con el rigor filológico que la obra precisa.


Se recogen, por tanto, palabras desusadas –los primeros vocabularios comenzaron a publicarse en torno a los años 60–, voces de uso restringido y otras de carácter más general. Así el lector encontrará formas arcaizantes en  vías de desaparición –por ejemplo, aladro–; formas individuadas que pertenecen a una localidad, esto es, términos muy localistas que no son de uso común en La Rioja –por ejemplo, artible–; y voces de uso más general, que en algunos casos son propias de nuestra región –por ejemplo, majuelo–, pero que en otros casos abarcan más zonas –por ejemplo, canilla–. En su conjunto, se arraciman voces de distintos puntos riojanos que forman un entramado que permite fijar áreas lingüísticas de gran utilidad filológica.


La génesis de este Diccionario de términos riojanos se justifica por tres razones fundamentales. La primera se basa en la necesidad de ofrecer a La Rioja y a los riojanos por primera vez un vocabulario de sus propios términos elaborado con rigurosidad científica. En cuanto a la segunda razón, la presente investigación constituye un testimonio de la profunda transformación que ha sufrido nuestra sociedad riojana en unas décadas: el modo de vida tradicional del medio rural se va perdiendo inexorablemente; por tanto, recoger el testimonio léxico de nuestra habla riojana, el habla viva con la que miles de riojanos se comunicaban y se comunican diariamente permite fijar por escrito modos, palabras, realidades... que se van modificando y, en muchos casos, desapareciendo. Y, por último, la presente compilación proporciona en su conjunto valiosos datos lingüísticos, por primera vez reunidos, que los investigadores podrán consultar. Del estudio del plano léxico derivan interesantes aspectos fonéticos y morfosintácticos que ponen de relieve peculiaridades propias de nuestra lengua.


Este Diccionario constituye, por tanto, un material necesario, una obra de referencia y de consulta para estudiosos o interesados en el habla riojana. En suma, se trata de una obra de gran utilidad para cualquier persona que, nacida o no nacida en La Rioja desee conocer particularidades léxicas o aclarar significados de términos utilizados en la región.



Estoy de acuerdo en que abarcar todo el caudal léxico de una lengua, en este caso la de nuestra región, es casi imposible; pero recopilar voces resulta una labor que, como se ha dicho, es a todas luces utilísima. La lengua, las palabras que la constituyen son materia viva que se halla en continua transformación. Así opinaba también el académico Lázaro Carreter en la presentación del nuevo Diccionario de la Academia Española, quien afirmaba que Ni esta edición ni la próxima serán definitivas. Ninguna lo será... En este marco justifico mi humilde aportación dialectal al habla de nuestra región.


Este Diccionario es, por tanto, un trabajo al servicio de nuestra lengua riojana. La naturaleza del trabajo es así, y se corrobora, salvando las distancias, con lo afirmado en la Introducción de la vigésima segunda edición del Diccionario de la Lengua Española (pág. XXXI), Un diccionario es una obra en continua renovación... Que nadie se sienta molesto porque no aparezca su pueblo o porque no encuentre algunas de sus palabras terruñeras, es algo consustancial a la propia naturaleza de la obra y, por supuesto, subsanable.


En el capítulo de agradecimientos quiero hacer varias consideraciones. Mi infinita e inefable gratitud a los míos, a los que me acompañan diariamente, a los que siempre están conmigo, a mis adorados Julio, Mauro y Darío.


Y para concluir y perdón por la osadía, parangono mi obra lexicográfica con la de la Real Academia Española, cuya novena edición del Diccionario (1843) rezaba así: La Academia está muy distante de creer que ofrece al público una obra acabada; al contrario, está bien persuadida de que nunca merecerá tal calificación una tarea de suyo interminable. Me reitero, querido lector y querido riojano, te ofrezco mi humilde aportación al habla riojana; pero has de saber que tú has contribuido a la creación de este Diccionario y que lo seguirás haciendo diariamente porque la lengua está viva y tú la creas y recreas continuamente.


Autora: Aurora Martínez Ezquerro